Close

Me susurra en un beso

Ella, esa figura, esa ensoñación, ese aliento por el que vivir… la inspiración carnificada en unos ojos maravillosos que más que observar el mundo, le enseña lo bello que ha de ser, a donde ha de aspirar para ser perfecto el paraíso que tocamos.

Cada pelo, cada caricia, cada sutil presión en su piel llega a ser casi prohibida en la realidad, no debería ocurrir, pero ocurre, y ya no hay vuelta atrás. El azul horizonte se mezcla homogéneo con el salino océano que nos mece, que le mece los pies suavemente, pero más decidido y fresco que la cálida brisa marina que recorre su cabello. El cuál aparto y deslizo por su oreja para verle la sonrisa.

Esta echada sobre mi, se ha dejado caer para tenerme cerca y buscar ese cariño que solo yo se darle. Ella mira a lo lejos como las aves vuelan libres en un eterno cielo que llega mucho más lejos que nuestro mundo, que lo que nuestra mente es capaz de comprender. Pero es feliz, ahora el mejor lugar del universo es este preciso lugar, en este instante, en esos ojos, en esos labios… en esa sonrisa.

La saco de ese distante pensamiento, la marfil arena del pacífico cae de mi mano a su desnudo vientre tostado por el sol. Es como un juego de temperaturas, donde lo más ardiente son esos minúsculos granos de silícea arena blanca que caen por su cadera mientras ella sonríe y se entrega a sentir cualquier cosa.

Es de esas personas que pienso que no existen, que son capaces de hablar con la mirada, que te leen el pensamiento y no se alteran por ello, porque es lo normal, porque pueden hacerlo y saben como… porque somos un todo y a la vez dos.

Parece mía, pero en realidad no sería nada sin ella… pues ella marca las reglas y el momento en el que comienza y termina este sueño.

Toma mi pelo para acercarse en un grácil movimiento que no comprendo a ver, porque solo puedo mirarla a los ojos, esos oscuros ojos que parecen brillar al sol que nos calienta, y me toma mientras me susurra en un beso… «hay que despertar, aún no es el momento de amarnos«.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

© 2018. Juan de Dios Yáñez Ávila.